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martes, enero 29, 2002 - 08:56 p.m.

La historia ausente

Nunca había podido entender porqué me contaba una y otra vez esa historia del hospital.
Ni siquiera la había vivido. La leyó en alguna parte.
Tampoco su profesión tenía nada que ver con la medicina. Pero se acordaba hasta los más mínimos detalles. Y yo que creía no escucharlo, me dí cuenta un día que no me sobrecogía el misterio de las extrañas muertes sino la imagen que la acumulación generó en mi gracias la repetición de los relatos durante esos dos meses.
Me acuerdo como si fuera hoy de la cerveza en la plaza y el calor.
Ese día las mesas estaban vacías, salvo esa en la cual una señora sola disfrutaba de su copetín.
El mozo abismado en no sé que tribulaciones ni se acordaba de levantar nuestro pedido. Mientras yo pensaba qué era esa opacidad que me impedía ver el porqué de su interés recurrente por el tema, él comenzó nuevamente la descripción de la actividad de los practicantes.
Me distraje viendo a la mujer que más allá, parecía conversar con una paloma que aleteaba cerca de su mesa. Terminó posándose discretamente .
Yo no entendía porqué el insistía en contarme una historia tan desagradable. Siniestra.
La paloma tomó confianza y alentada por la señora empezó a picotear algunos maníes que ella le acercó. Evidentemente fue la señal. En un instante se ensombreció la mesa y en bandada sus amigas se abalanzaron también sobre los palitos y papas fritas devorándolo todo mientras otras se turnaban, balanceándose en el borde de la copa de cerveza hasta vaciarla. Después desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos ante la mirada imperturbable de la señora.
Recién entonces se acercó el mozo y le sacudió las plumas a la dama y le ofreció otra copa.
Fue otro día. Lo miré y supe porqué no podía sentirlo. Simplemente no estaba. Como un traje vacío y nadie adentro.
La gente nos rodeaba y clavaba sus ojos en nuestros platos. Esperaban sentarse en nuestro lugar. Estaba atestado, el olor a mariscos impregnó mi ropa. Creo que esa fue la última noche que salimos a comer.
Esa vez me contó que el paquete estuvo guardado durante mucho tiempo sobre el ropero de su casa. El hablaba como si fuera otro.
Sentí muy claramente que no. No podía con él.
Era tan bueno y solícito, parecía tan cruel abandonarlo. Yo también lloré, inamovible.
No podía dejar de asociar el paquete ,la emoción ausente y esa sensación que volvía una y otra vez a primer plano: que él debía tener muchos muertos en el sótano.




domingo, enero 27, 2002 - 05:36 p.m.





Hay algo que se me escapa siempre
se resiste a tomar forma
una frase juega conmigo
la ilusión de lo posible

Hay días en que la inquietud aumenta,
no hay anclaje
me disipo, indescifrable
no hay nada que yo pueda hacer
nada que entender
se va el día detrás de un sueño

Esa trampa que soy yo
me impulsa, me atrapa, me centrifuga

Como si estuvieras lejos:

Estoy convaleciente de un sueño
Solo me quedó en las manos ese tono
Como un latido
de piecitos chiquitos que yo amasaba dulcemente
hace ya tanto tiempo
la tuve en brazos anoche en un sueño perdido
tan evanescente como su vida,
como la mía

A veces tengo una línea firme
a veces se deshilacha
y me siento perdida
tiendo a reconocerme en un solo color.
Es lento y lleva tiempo definir cada cosa
y después dejarla ir.

No hay respiro
no puedo dibujar con palabras
un refugio definitivo.
Como un caleidoscopio
todo se ordena, cambia de lugar y vuelve a empezar

Solo me calma el blanco, ahora
más que dolor es fuego
la vida arde

No sé que cuerda toqué
que resuena cada tanto para que no me olvide
me pliego compacta, no dejo huecos
siento la presión del apoyo
estar aquí con todo el peso
contra las baldosas
Como si flotara en la nada
quisiera salir del instante
me acuna el sinsentido
Esta incomodidad termina siendo productiva
no podría echarle la culpa al mundo
¿o esto no solo pasa dentro mío?
no sé, no estoy segura.
Cuánto tiempo hace falta para saber porqué
cuánto tiempo ....nada.








Sábado, enero 26, 2002 - 09:27 p.m.





Estos días aparecen atisbos de imágenes apunto unas palabras y se diluyen.

una línea me lleva a aguas profundas y no termino de sumergirme. Hago la plancha.

Una pintura inconclusa

Algo asoma entre los matices del blanco.

Juego, hago desaparecer el mundo.

La ventana del taller encuadra una aparición:

Un cúmulus nimbus asoma entre dos edificios

Todo es cambio me dice

Un instante después ya no está ahí



Debo oír una y otra vez que pregunto demasiado

a los chicos abandonados no les contesta nadie



El hilo que perdí hace unos días

Un momento fuera del tiempo suspendido entre un mundo y otro.

Tiempo detenido, congelado

tierra de nadie donde todo se resume y se dispara.

Tránsito de la vida a la muerte

de la vigilia al sueño del caos al orden .

De ese viaje no hay quien vuelva igual

Duele y da vida volver a comenzar

Un ciclo, una obra una nueva

pescar en la nada



Uno cree dibujar secuencias pero está todo contenido en un gesto.

Una línea, un rastro

No quiero irme si ya estoy del otro lado

Tampoco hay más que esto y nunca me fui

Una nube que entra por mi ventana me recuerda porqué estoy aquí




viernes, enero 25, 2002 - 09:59 p.m.




Menú del día


1 Ella tiene un pensamiento muy claro

2 Ella tiene un pensamiento muy claro cuando no se oscurece como una tormenta de verano

3 Yo respeto a los locos y a los sufrientes

4 Es bueno escribir en verano para ahorrarse el olor al aguarrás

5 Me gusta todo lo que tenga vida menos un cadáver

6 Me cuelgo pero no tanto... porqué te decía esto?

7 Del Aikido me gusta por ejemplo, aprender a mover a alguien que es imposible de mover

8 Esta es la única oportunidad que tengo para citarme a mi misma

9 Me estoy portando bien.

10 La mentira dice muchas verdades

11 Entre mensaje y mensaje ya no sé quién soy

12 Me tomaría todo el agua del Río de la Plata

13 Voy a rastrear en mis papeles a ver si dije algo interesante

14 Hoy en Aikido yo miraba el reloj como si fuera un gong

15 Como podés mirar el reloj mientras asoma la luna

16 Los cacerolazos suenan mientras sonríe la luna

17 Tu amor vale más que una bodega

18 Yo te sonreí y pensaste que me quería casar con vos

19 Desde que vive en una maceta no cree en los halagos (Janice una de mis gatas)

20 Ayer José probó el menú de la gata (galletas con forma de pescado y olor dudoso como los hongos de Castaneda) y lo recomendó como experiencia mística.

21 Me explotó el cerebro (el remanente)

22 Ellos trabajan al por mayor: invitan a sus sesenta íntimos amigos al cumpleaños

22 Hablar no deja rastros

23 Sos flaco pero no desnutrido. Igual me parece que tenés una tenia.

24 Te propuse el mundo sonoro y te lo ahorré

25 Tal vez ocho años de lecciones de piano no bastaron

26 Por suerte me dedique a la pintura

27 Uno puede vislumbrar pero no.....ya no me acuerdo. Era abrumar?

28 Qué diferencia hay entre no tener nada y creer que uno tiene algo? Todas las ideas se ponen a prueba(Si yo meto mi tarjeta de crédito de mi renta por el premio Municipal y no sale nada vamos a hablar)

29 Me acordé con respeto de Giordano Bruno

30 Agradezco no haber sido expuesta indiscriminadamente

31 Iba a decir esa luna me sonríe, pero está preocupada

32 Necesito más mate

33 Sabés en que cosa nos diplomamos la mujeres. En vivir para el otro.

34 Ni siquiera el tiempo es importante ... mirá a Séneca que cerca que está

35 A cada chancho le llega su San Martín. Nunca pude descifrar muy bien esto

36 Somos dos chanchos José y yo

37 Si te casás con el que no es, tenés el rédito del formato

38 Si podés sostener el deseo podés atravesar todos los formatos y encontrar un amor del espíritu

38 Esto es bruto pero sincero

39 Hay frases que me permiten .......no se que

40 No es una frase es una incitación

41 No me hago responsable de ningún hecho luctuoso





No sé cuanto hace que me pasa esto


No sé cuanto hace que me pasa esto, tal vez desde siempre una y otra vez. Pero hoy se lo conté como si tal cosa.
Me miró indiferente, no sé siquiera si estaba ahí el hombre aunque podía tocarlo. Yo estaba conmovida porque me costó años poder hablar de esto. Siempre temí que me miraran mal . Nunca sospechó que me pasaba en bloque su pensamiento a mi cabeza. Como decírselo? Es bastante embarazoso, la gente piensa cada cosa!
Además lo primero que te pasa es dudar de tu percepción. Como admitir que veas el final de la historia cuando recién comienza. Para qué sirve entonces si no me lo puedo ahorrar. De pronto advertí que había desaparecido

Escuché un ruido, después silencio. Sentí que no había nadie en la casa.
Abrí los ojos y vi el rastro de su cuerpo en las sábanas. Un dibujo fetal. Una corriente de aire frío. Pasos.
Alguien había tocado el timbre pero ya no estaba.
Un golpe seco y un torbellino de gatos. Un pájaro chocó contra la ventana del taller. Plumas

Qué me dijo anoche? No lo podía recordar
Brindamos felices por nuestros quince meses de amor
Mientras me duchaba no paraba de llorar. Un amor intenso, marginal
Sequé mis lágrimas y el piso del baño. Me llamó la atención una mancha roja en una baldosa. Unos pasos mas allá encontré otra y otras más hasta llegar a la puerta del sótano. Estaba abierta llamé. No hubo respuesta. No me gustaba bajar, nunca lo hacía. Era él quien buscaba el vino todas las noches. Pisé con miedo, escalón por escalón hasta llegar a la bodega. Estaba vacía.

Vino a mi memoria mi broma más frecuente: que se iría con la última botella de vino.









Me escribió una amiga desde Singapur. Me cuenta lo siguiente, preocupada por lo que vivió.

No sé cuanto hace que le pasa esto. Tal vez desde siempre.

Anoche su socia le trajo el libro y en la puerta nomás le preguntó..... cómo, otra vez te pegaron?
Pensó que en la oscuridad no se vería el ojo hinchado pero se le escapó seguramente cuando hablaron por teléfono. Tampoco quería darle el gusto, le irritaba que ya estuviera pensando que ella era masoquista y los consejos y todo lo que sigue. La frenó en seco.

Es cierto que ayer nomás ligó una piña en Aikido.

.Ni que lo hubiera visto cuando entró al Dojo , pero se quedó igual desoyendo las señales de peligro.

Ya cuando se saludaron hubo algo raro, la saludó como si fueran amigos de toda la vida, con una gran sonrisa. Pero tal vez solo mostraba los dientes.

Empezaron los problema con la primer técnica. Le tomó ambas muñecas y ella hizo todo lo que se podía esperar en esa situación. Nada. Como mover un buey. No era la primera vez que se encontraba con una contratécnica. Será un chiste, será machismo, competencia o simplemente gozar del cambio de escala? Imposible de afrontar.

Segunda técnica: en un instante quedó definitivamente fuera de combate. Como si hubiese caído una viga al ladito de su ojo. Imposible parar ese brazo.

En medio de su estupor y una fracción antes de que cayera la primera lágrima alcanzó a lanzarle un furioso: Yo no quiero más!!! y olvidando todo protocolo huyó del tatami como una rata de puerto.
Vio con el rabillo que otro cinturón negro le hacía a su ex- contrincante una seña de truco casi imperceptible que ella interpretó como “andá y disculpate”.

Abajo ella se encontró de frente con el Sensei que había delegado la clase en uno de sus acólitos musculosos y sin inmutarse ante su baño de lágrimas le dijo con cara de honda preocupación: “qué paso?” y a continuación un:. “No es nada”. (como a mi cuando me rompieron un dedo del pié izquierdo en Taekwondo). Es cierto que el ojo no se le había caído pero a ella le dolía el alma.

Después de cambiarse y en el momento de salir hizo su aparición el señor que había venido a presentar sus disculpas. Su expresión aterrada denotaba que era poco oportuno para su carrera ventilar toda la cuestión ante los ojos de Sensei. Se supone que un cinturón casi negro no le pega a uno menos avanzado y menos si es mujer.
Ella como respuesta todavía entre lágrimas dijo: Yo así no puedo!!! y huyó.
Verdaderamente no sabía si iba a volver algún día.
“ Estos impulsos asesinos, misóginos, tanta falta de sensibilidad y soberbia!!!!!”
Volvió a pensar después de todo: “no voy a que me peguen ni a competir, ni a que me maten.”
Después de un baño de autoconmiseración pudo saltearse un orden de buenos y malos y pasar a otra película.
“Qué tengo yo que ver con esto? Acaso existe la bondad humana?”
Le pareció útil reunirse con esos solapados personajes que habitan en su interior.
Y pudo decir finalmente con todo el dolor: “yo también soy ese que me pega!”
“Nadie es inocente, ni yo misma “. Qué hacer con ellos si no lamentarme y patalear. Conocerlos mirarlos de frente y hacerme responsable del exceso de exposición .
“Es cierto, una vez más me salteé mi buena intención de escuchar mis intuiciones.”
No sé cuánto hace que le pasa esto: ver el principio y el final de la historia y aun así zambullirse de lleno.
Hoy volvió al campo de batalla. Es tan cobarde como valiente.