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domingo 17 de marzo de 2002 -



No hay lejos


Que lábiles las fronteras entre los seres, entre el sueño y la vigilia,
el caos y el orden, entre la quietud y la acción.
Mientras acomodaba mis pasiones en el agua apareció ese particular registro
que sentí me ponía en línea con algo que tenía para decir. Me apuré para sentarme
a escribir y me encontré con que había
recibido un regalo.
Un mensaje inquiriendo por mi ausencia en éste espacio.
No hay lejos ni cerca.
Una corriente sigue existiendo a pesar de las involuntarias interrupciones.
No me he muerto, no me fui.
A pesar de la continuidad afectada por este mi estilo túnel
de poner la vida en cada cosa me siento conectada.
Ligada a ésta aventura de comunicarse entre realidad y sueño.
Por un efecto de inercia cuesta arrancar como si uno estuviera en otro planeta.
Salto de línea, interrupciones varias vuelta a empezar.
Siempre empiezo en otro lugar.
Y lo que quería decir entonces?


La energía no es ilimitada y tengo mi vida cautiva en un proyecto.

Todos los recursos puestos en una dirección.
Después de varios años de deliberado ralentar mis intercambios con el medio
para dar vuelta vida y lenguaje, ésta exposición me pone ante la exigencia
de darle un formato a mis y exploraciones de los últimos tiempos.
A pesar de haber sido pactada hace un año y medio y de haber trabajado
en el proyecto en diferentes formatos y etapas por diversos avatares
recién ahora siento que tiene visos de realidad.


Encuadre

Sentí por las características y dimensiones del lugar debía ser
una muestra antológica.
Por la situación que atravesamos en el país pasé del plan A al B y luego al C.
Un emprendimiento de estas características en un momento
en que no hay parámetros
ni piso y decidí no obstante afrontar. Habrá que aprender algo.
Lo mejor es lo posible. Y nada aburrido. Es una cuestión de flexibilidad.
20 años no es nada como dice el tango.
Es un viaje al fondo del laberinto.
Una muestra tiene el sentido de volver a pensar la vida entera.


Interlocución

La mayor parte de mi tiempo productivo transcurre en soledad.
El diálogo con un espacio en blanco tela papel pintar escribir es como respirar.
Todo cae en su lugar no hay tema no hay control.
El contacto con el otro siempre está presente, pero es un otro que es tan una ficción
como uno mismo.
Es cierto existe una tendencia a cocinarse en la propia salsa pero es indudable
que el objetivo es la creación de espacios donde nos encontramos todos.
La dimensión del proyecto pide trabajar sobre la comunicación entre la gente
involucrada en él no solo con el público.


Podríamos decir que pintamos o escribimos como una navegación.
Una manera de reflexionar. De exorcizar el dolor, de descubrir las claves de nuestros
procesos alquímicos.
Para transformar lo más denso en la materia con que producimos lo mejor.
Parecería que exponemos en primer lugar, para vernos a nosotros mismos,
a nuestros procesos, por ende también ver y entender a los otros en la interacción.
Entonces el diseño de una muestra es también un dibujo.
Una vuelta de tuerca sobre lo mismo y se convierte en otra cosa. Una nueva síntesis.


Proyectando

Viendo el proceso de proyectar la exposición se me ocurre que ese trata de otra
materialidad otra manera de pensar y accionar.
Mas racional, una construcción más distante. No ya las manos en la masa.
Mínimos datos para imaginar y representar el uso del espacio y la relación
entre las obras.
Plantas, listas de obra, fotos.
Coincide con mi experiencia de armar una instalación.
Cuando pintás podes tomar decisiones a medida que aparecen los problemas.
Aquí hay que anticipar.
También como al pintar o escribir en el proceso de repetición y la manipulación
de los componentes algo hace que de golpe la materia cambie de cualidad.
Que aparezca la ecuación adecuada. La forma que se corresponde con el sentido.
También se produce en el vacío y se cocina a presión.
Una de las primeras cosas que tuve claras desde el comienzo era que el montaje
de la muestra debía tener el carácter de una instalación.
Con la intención de dar lugar a una dinámica interactiva que involucrara al espectador.
Comprometiéndolo en la aventura de descubrir las claves del lenguaje.


El montaje entendido como puesta en escena de un pensamiento

La elección de las obras responde a la necesidad de hacer visibles y articular
momentos de cambio en el lenguaje.
Los diferentes sistemas de pensamiento visual que se corresponden
con los personajes que construimos para afrontar la vida.
La mirada sobre las cosas .La manera de estar en el mundo.
Un pensamiento subyacente, el hilo que vincula los distintos sistemas
de representación del mundo construidos como uno estructura las distintas personas
en que uno se va transformando después de cada muerte.




Jueves 7 de marzo 2002 -

Extraño esto como si me hubiera ido de viaje. Una larga ausencia.
Hubo señales de cambio. Una avalancha de situaciones de exigencia profesional.
Se adelanta mi muestra para mayo. Sin respiro. Señales de inminente cosecha.
Entrevista. Coleccionistas en el taller. Nuevos socios en proyectos postergados.
Amigos que se van. Otros vienen. Reunión de bloggers. Quién es quiennoes?
Blip nada contra la corriente. Nuevos aspectos en viejos amigos. Bravo Cartucho.
Alkimia hace alquimia. Sorpresas. Sueños insomnios y pesadillas.
Nadakedecir* lo dice todo. El cuerpo se retoba. Un corte y ya nada es igual. Por suerte!



Mi primer pensamiento fue suplir el vacío contando los sucesos hacia atrás
y una nueva andanada de temas me centrifugaron.
Sentí recién que el vacío también dice algo.
Sobre todo me dice todo. No hay nada que suplir.
Como cuando vuelvo al mismo lugar y ya no es el mismo
o cuando por un tiempo no pinto y siento cuando me enfrento a la tela
que ya no me acuerdo como se hace.
Con el Aikido también me desconozco después de una interrupción
y sin embargo algo siguió trabajando en silencio dentro mío.
Sufro un desconcierto pero si no abandono veo que hay algo nuevo.
Si no hubiera éstos cortes nos dejaríamos llevar por la inercia. Siempre igual.
Es una oportunidad para el cambio.
Abandonar alegremente y persistir



Lunes. Ella soñaba que el teléfono no paraba de sonar.
Por más que trataba de apurarse sentía que nunca iba a llegar. Empezó a correr.
Estiró el brazo, manoteó el auricular: una voz de ultratumba la despertó.
Aunque no podía verlo tuvo la certeza de que él estaba en tren de despedir a alguien más.
Con ésta lluvia ir a un entierro, pensó.
Yo no tendría ningún problema con el muerto....pero toda esa gente aferrándose
a alguien que ya no está.
A una realidad que ya no existe de la misma manera.
Esta era el cuarto llamado. El cuarto amigo que capituló.
Casi todos en la última semana.
Pedro no lo menciona pero siente que la muerte demasiado cerca.
La lluvia me gusta. La lluvia se lleva todo.
Sería injusto no aclarar que estoy bajo techo.
Qué decirle? No es mi turno, tengo otro proyecto. Como si se pudiera!
Nunca fue mi proyecto perder, abandonarlo todo.
Creo que uno tiene derecho a decir basta, me cansé. No puedo con esto.
Pero ni aún así es posible controlar nada. Todo sucede simplemente.
También puede ocurrir que te devuelvan al punto de partida.
Anticipar y que lo desconocido parezca temible?
Una certeza como la de quien dice los días grises me pongo triste.
Me acerco y miro. En todos los matices hay luz.
Cuando creo que todo se termina algo inesperado me sorprende.




Lunes 25 de febrero 2002 -

bañista!

La voz del agua

Escuchando la voz del agua sumergida en mi central de comunicaciones,
aparece casi inmediatamente la clásica imagen de Marat como siempre desde su bañadera
gracias a David.
Celebro por enésima vez no tener ningún vínculo con Charlotte Corday,
ninguna carta apócrifa entre mis manos y sobre todo estar alegremente chapoteando
en vez de intentar comunicarme con un cuchillo clavado bajo el agua.
En segundo lugar aparece ese sueño.
Solo retazos pero lo suficiente como para retomar el hilo. De eso se trata:
Entre una maraña de situaciones confusas poblada de personajes vagamente conocidos
en situaciones poco claras con un clima entre pegajoso y molesto.
Entre otros ese chico amigo de mi hija que trajo una vez refugiado por dos días
como un gatito abandonado porque lo habían echado de su casa.
y después se quedó dos meses.
Tampoco sé muy bien que hacía en el sueño ni él ni otras chicas que habían sido mis alumnas.
Yo advertía que tenía una molestia en le garganta. Me ahogaba.
Como si hubiera tragado un hilo de nylon. Tiraba y tiraba y nunca terminaba de salir
siempre más y más con la presión de la náusea que me provocaba y la amenaza
de una traqueotomía en puerta.
Es evidente que no me puse cianótica, pero no recuerdo si saqué todo
o si todavía estoy tirando del hilo.
Lo que me resultó claro fue que vengo tirando desde hace mucho.
También es claro que se trata del mismo hilo que ayer.
No será también el hilo de Ariadna?
No puedo decir con certeza que no hay un minotauro en este laberinto.


domingo 24 de febrero 2002 -





Entresueños 1

Quedé varada en esa tierra de nadie entre el sueño y la vigilia.
De nadie o de todos, donde se mezclan los sueños y brotan iluminaciones.
Me quedaron dos arrugas verticales en la frente y la sensación de que me faltaba algo.
Horas de insomnio. Sueños perdidos. No encontraba la clave.
Una corriente de aire apenas me roza la cara.
El otoño entra subrepticiamente por la ventana.
Una sensación de melancolía de marzo anticipado me paseó en un instante de hoy a la infancia.
Fin del verano
Fin de navegaciones interminables. Verano quieto afuera, aquí dentro nunca tan activo.
Nadie movía una pieza en este juego
Como en una pesadilla hay indicios de algo que quiere empezar.
Marzo viene en tono de orden impuesto por términos y obligaciones.
El teléfono vuelve a sonar. Preguntas, propuestas, exigencias. Resucitan proyectos.
Presión para darle formato a algo que no cabe en ninguna parte. Nadie sabe que hacer, ni cómo.
Materializar algo sin parámetros, no hay piso ni marco.
Como si pudiéramos desde la voluntad crear la ficción de que hay algo más que un mundo congelado.
Como escalar una duna y la arena cede bajo nuestros pies y estamos siempre en el mismo lugar.
Por qué empujar si todo dice estar quieto? Me estaré resistiendo? Hoy tenemos esto.
Acaso no vivimos para inventar nuestra realidad?
Me pregunto qué hay entre lo que debo y lo que puedo y recuerdo haber decidido hace rato que no debo nada.
Que la vida es solo un dibujo posible. Dibujemos un tramo más



Entresueños 2

Volviendo a las claves del insomnio, siempre las hay.
Solo hace falta alguna perseverancia para rastrearlas y más aún paciencia para que caigan de su peso
que es lo que efectivamente acaba de ocurrir.
Cuando empiezo a tirar del hilo siempre se develan capa por capa los misterios.
Frente a la evidencia también sé que querer saber no es fácil. No todos quieren. Porque duele.
Qué hacer con quien no quiere ver.
Qué paradoja saber y no poder hacer nada. Percibir, confirmar la percepción pero el otro te la quiere dar vuelta.
Qué hacer con lo que yo veo.
Lo único que puedo hacer es sostener, no entrar en el juego de sustraer nada a la conciencia.
Cuánto se puede hablar con quien no quiere? Donde va lo no dicho.
Silencio impuesto. El otro no quiere ver. No quiere hablar.... Claro, duele.
No juzgar. Cada uno tiene su tiempo y si no, tiene derecho a quemar su vida.
Es cierto que saber esto duele. Y cómo.
Implícito un silencio impuesto y como consecuencia una vigilia impuesta.



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sábado 23 de febrero de 2002

silla!


La silla

Posó la vista en la silla y le llamó la atención la superficie pintada.
La silla era muy simple, blanca, no decía nada pero estaba la mujercita esa.
Repantingada a medias como si acabara de caer adentro de una caja. Simplemente flotando
en la nada .
No duró más que un instante pero le disparó una serie de asociaciones:

“Nunca tuve algo parecido, en ninguna de mis casas salvo de chica en la de mis padres.”
“Ni se me ocurrió siquiera la idea de comprar algo así. Tampoco me di cuenta hasta hoy.”
“Como cualquiera que a una cierta edad en que ya cumplió con los deberes: casarse, criar
hijos, además de trabajar toda la vida y fantasea con dedicarse un día a una vocación relegada.”
“Terminar sus días pintando.”
“Después de pintar toda la vida me vi soñando con tener un sillón.”
“Imaginarme derramada en algo mullido me provocó una sonrisa.”
“Es más tuve la certeza de que esa mi aspiración. Un buen proyecto: tener algo en que
abandonarme a la deriva un rato.”
“Una vida más tranquila.”
“Siempre que me escuché decir esto me reí de mi misma. Como de algo que no va conmigo.”
“Como la mujer de la silla voy a tener que dibujarme para que sea posible.”
“Otra, no la que conozco.”



Martes 19 de febrero de 2002 -



Lo bueno de cerrar los ojos es que cuando los volvés a abrir ves otra cosa.

No podía dormirme ni a palos. Insomne sin atenuantes. Ninguna obsesión conocida pero ahí estaba de simulacro en simulacro y no despegaba.
Todos los pasos previos parecían cumplirse a la perfección. En la rampa de salida con esa sensación de ir desprendiéndome de a poco. Apaciguando los sentidos dejando el cuerpo ahí en alguna posición estable. La cabeza vacía. Pero no, algo me hacía saltar al primer renglón....y vuelta a empezar.
Me revolvía como una culebra. Cuántas horas, cuántas veces se repitió la operación en la rampa de salida, y esa imposibilidad para decolar. No sé me niego a contar.
Yo me sentía inocente, ninguna certeza de que algo estuviera interfiriendo en el vuelo.
Pasaron horas.
Cuando finalmente pude dormirme aproveché la ocasión para irme de vacaciones.
Eran unas vacaciones raras. Está bien, había cambiado el paisaje pero no se le veía la gracia.
No había trazas de distensión.
Se parecía más a una situación de trabajo, como una misión de investigador privado.
Había una lista de gente que yo tenía que ver, que invariablemente estaba ausente, visiblemente se negaban. Menos mal porque yo tampoco recordaba el motivo por el cual debía verlos.
Algo inquietante despertaba en mi entorno esa búsqueda. Puertas cerradas, miradas oblicuas, amenazas y alguna escena de violencia de la cual apenas escapé ilesa. Indescifrable.
Un clima de frustración me arrastraba por calles desconocidas.
Al doblar una esquina algo mágico me sacó del hilo. Una luz imposible. Un Sol ocupó todo el paisaje. Me hizo saltar a otra dimensión. A la velocidad de un rayo.
Me quedó una sensación de amarillo y el recuerdo de mi esfuerzo. Sabía que debía encontrar palabras para contar, como si escribiera, para no perderlo. Traté de atrapar ese brillo, esas millones de gotas de color en una sola frecuencia.

Es cierto que hace rato necesitaba vacaciones y que es ingrato el insomnio.
Si no hubiera sabido que una escena, como por arte de magia hace desaparecer la siguiente no me hubiera esforzado por anotar ese sueño. Donde?




Sábado 16 de febrero de 2002 -





No tengo la medida de un día
Abro cada vez un espacio nuevo, una ventana, miro el paisaje absorta me deslizo de una imagen a otra.
Comprometerme a contar es vinculante aunque todavía no entro tan fácilmente en el formato.
Le hablo cada día a alguien más allá de mi qué raro es y qué sencillo.
Me da tierra, objetividad. Somos todos como nubes. Algo se conforma y al rato desaparece.
Como hacer un encuadre, una foto esto fija un instante para luego seguir atrapando otro instante.
Compartir, traducir, encontrar la forma.



La cualidad de la interlocución

Se me ocurrió algo en relación a esto tal vez porque ésta semana mi atención estuvo dividida entre varias cuestiones profesionales y de otra índole que me alejaron de mi contacto con éste medio...ese innombrable otro ....que ya es parte de mi vida.
Haberme hecho presente con un garabato es menos raro en mi vida que abrir éste genero de reflexiones. Donde todo cabe es cierto pero es la palabra, en ésta particular forma de interlocución lo nuevo para mi.
Entre los temas que me mantuvieron alejada había un hilo que me tuvo en vilo buscando ciertas imágenes del taller entre una maraña de fotos guardadas en cajas.
El orden, otro tema. El pasado. La memoria .
Bastante insidiosa es ya la memoria. Que te vuelve a traer siempre los mismos paisajes recubiertos con distintos envoltorios.
El pasado es la materia con la cual uno construye el formato actual. Es cierto? Qué hay entonces de esos saltos cualitativos donde uno muere y vuelve a empezar.? Es y no es.
El orden, ese dibujo mediante el cual uno selecciona (la percepción se nos adelanta cuando decimos uno ya está el trabajo hecho diríase simplemente sucede).
Moriríamos aplastados por todo el bagaje de recuerdos imágenes palabras dichas y no dichas. (dicho sea de paso me agotó el viaje). Para eso sirve recogerlas. Les doy un formato salida y ya está. Síntesis. Cierre y.... la interlocución?
No es lo mismo escribir o dibujar y tirar a aceptar que no existe lo perfecto. Es lo mismo que aceptar que lo perfecto es simplemente eso que es. Eso que se manifiesta.
Qué es esto? me pregunto cada vez que cierro algo de mi producción. Sin embargo solo cabe cerrar los ojos y lanzarse. Aceptar que otros entren en juego que se dé la interlocución.
Es arrojado pero ni siquiera ahí se termina. Empieza otro capítulo. No tiene fin. No somos tan distintos los seres humano nos pasan cosas parecidas, estamos más cerca de lo que creemos sabemos más de lo que reconocemos.
El otro que entra en juego es y no es inasible ni transparente. A quien le hablo? Ese alguien que resuena en mi es otro o cualquier otro que ya habita en mi. Cuál es el punto de inflexión? Para qué estamos sino para manifestarnos qué es lo que tenemos sino eso que conocemos.Eso que somos. Desde donde mirar el mundo sino desde ese punto?
Este medio aparentemente tan abstracto puede ser tan cercano como cualquier otro porque es la cualidad del espíritu la que se manifiesta a través de él.
Agradezco haberme hecho a este juego en su intangibilidad tan presente.
Agradezco también el encuentro y el estímulo. Me he sorprendido y conmovido con la producción y el compromiso y la generosidad. Encontré mundos afines, calidez en el poco tiempo que llevo en contacto con el mundo de las bitácoras.
En la interlocución crecemos, nos mezclamos, nos manifestamos y elaboramos.
Construimos tal vez un mundo más amplio más habitable.



Fabricar banderas.

Me invitan a participar de una muestra. Estas invitaciones siempre irrumpen en esa paz imposible que uno inventa todo el tiempo.
Después de bufar acepto me tomo unos día me sumerjo me divierto hago algo que no hubiera hecho formato materiales procedimiento todo cambia.
Llamo al Museo hice los deberes, parece que me olvidé se traspapeló o no llegó nunca esa hoja tengo cierta facilidad de extraviar como la sordera de los ancianos selectivamente algunos tramos. (un truco para preservar la libertad?)
Esa exposición de banderas acompañarían las olimpíadas en Corea y que la idea gira en torno a la paz.
Era temática la muestra. Ja! Con lo que me gusta y lo más que puedo hacer en esos casos es hacer coincidir las palabras, otro dibujo más y es gracioso. Como los fragmentos de un tríptico. Siempre coinciden no sé como, tal vez sea un pensamiento modular o que en mi cabeza todo sigue siempre.
Es por eso que empecé a discurrir en la bañadera acerca de la paz de la siguiente manera:
reconozco que si bien nunca trabajo desde lo temático hay un nivel en que existe una suerte de relato.
Paz pensé, qué paz. Un modo de estar en el mundo. Un punto desde el cual mirar todo.
Está implícito en el discurso para quien quiera verlo. En qué medida todo lo que uno piensa está ahí en la trama de la historia. Cuál es la diferencia entonces? Tiendo a sentir todo como un continuum y debo cortar dar formato. Ahí está el encuadre y el modo de entrar. Qué grado de importancia tiene en qué momento qué?
Le da un gusto exótico esto de escribir, a la comida. Un gusto a quemado.
Disculpen es que todo sucede en simultáneo. El azar, nada más rico!
Uno puede tratar cualquier tema, articularlo de formas insospechadas, ganar tiempo cuando alguna voz te dice que lo perdés y que te vas por las ramas, trabajar cuando otros creen que estás en la luna, recibir mensajes cuando te estás bañando. Comunicar algo que le sirva a otro cuando estás tratando de descifrar un sueño.
Paz es lo único posible en medio de signos inequívocos de violencia.
Para no responder con más de lo mismo.
La vida se defiende sola, se traga todo.
Un delicado equilibrio de fuerzas donde todo está interrelacionado y desde cierta perspectiva todos somos una ofrenda. Intercambiamos energía tomamos de otros, damos, dejamos pedazos de nuestra vida porque es así, simplemente. Siempre en transformación aunque a veces tome forma de catástrofe.
Lo que tiene forma está en vías de desintegrarse, lo destruido está dando lugar a otra cosa.
Paz no es quietud sino comprensión de ese inestable equilibrio.
Me miro me digo lo único que puede guiarme es el silencio, desde el cual todas las variadas notas del universo se organizan.
Toman forma sentido. Silencio y paz interior.



Jugar un juego nuevo sin conocer las reglas


Me gusta jugar un juego nuevo, sin conocer las reglas. Me siento bastante perdida un cierto tiempo hasta que descubro como es y después cada vez va mejor.

Algo así ocurre cuando al llegar a otro país la situación te obliga a enfrentar un mundo con otros códigos otra lengua y a ser solvente en situaciones de trabajo con exigencia en lo que hace a la comunicación.
Después de un primer momento (casi diría que no hay tiempo de entrar en pánico) algo dentro tuyo movido por la necesidad y la urgencia hace que broten las palabras y que todos los sentidos se agudicen para entrar en acción en el necesario proceso de adaptación.

Esto da que pensar. Creo que cuando se nos va la vida en algo que tenemos entre manos somos mucho más eficientes que cuando estamos cómodos.
Aún sabiendo esto uno siempre termina armando rutinas. Es comprensible y también necesario pero lo que finalmente te amplía es ese esfuerzo de afrontar lo nuevo.
Generalmente por una cierta pereza, uno trata de conservar lo que cree tener hasta que se nos presenta un nuevo enigma, una situación dolorosa de la cual no hay escapatoria, una enfermedad o una repentina restricción en cualquier área.
Aunque sabemos que la vida es imprevisible tratamos de domesticarla, de ordenarla.
Estoy convencida de que lo mejor en nosotros surge de lo que más duele de lo que parece imposible absorber.
Cuanto más fuerte es la tendencia a la retención más intenso el dolor.
Por más que uno arme las ficciones más perfectas para ordenar el caos las cosas ocurren sin consultarnos.
Qué mejor que intentar ponernos del lado del cambio?

Una zona de mi experiencia para lo nuevo
Necesitamos tanto cierta estabilidad para profundizar los planteos como energía para afrontar lo nuevo.
Entonces si la vida no me dejó sin un ser querido o sin trabajo o sin dinero me parece que de todas maneras para no vivir en la irrealidad debo reservar una zona de mi experiencia para lo nuevo.
Para sentirme perdida. Para dedicar parte de mi tiempo a explorar aquello que nunca haría por que no me gusta porque me es ajeno.
Todos tenemos algún deseo secreto, alguna deuda con nosotros mismos.
Algo que siempre quisimos hacer pero fue postergado por temor o con la excusa de tener que dedicar el tiempo a actividades más “productivas”. O simplemente las que decidimos serían parte central del diseño de nuestra vida.
No hay nada más productivo que sumergirme en lo que no sé. Siempre nos defendemos de lo nuevo porque encararlo supone también resituarnos con lo que creíamos establecido.
Por más que una persona pueda tener una profesión y ser exitosa y querida por su público el que sea, debe tener el valor de desmantelar todo eso para mantenerlo vivo.
Enfrentarse con esa cualidad que aporta la incertidumbre.
Hacerse amigo de lo inesperado.
No olvidar que así como una sola mancha en un campo blanco de por sí genera múltiples tensiones por su relación con en perímetro, cada elemento nuevo vuelve más compleja la red de relaciones entre las partes.
También me sirve entender la vida como un juego y me es vital reservar un tiempo y un espacio de mi vida para reformular todo cada tanto .Cada día. Cuando pueda.

Cuando empiezo una práctica nueva me siento torpe, estoy en territorio desconocido.
Observo que todo se polariza.
La necesidad de encontrar una respuesta me estimula me abre la cabeza el corazón me da recursos.
Aparecen de la nada repuestas como dictadas. Con una certeza que si tuviera tiempo de dar vueltas morosamente porque estoy cómoda, serían infinitas e invalidantes.
Como si los recursos estuvieran allí a mi disposición. A disposición de quien los necesite.
En algún lado sé, todos sabemos secretamente para qué estamos. En algún lado está ese reservorio de conocimiento.
Tengo la sensación de que vivimos en muchas más dimensiones simultáneamente.
En mayor medida de lo que podemos admitir sin asustarnos o de ser consciente . Tal vez por una cuestión práctica lo ignoramos normalmente.
Así como nos olvidamos de los sueños al despertar salvo que hagamos un expreso trabajo con ellos.
Entonces afluyen masivamente. Lo mismo ocurre con los recuerdos de épocas remotas como los de la primera infancia, algunos para siempre irrecuperables.
A veces se descorre como por milagro un velo por algún golpe o algún estímulo extraordinario y aparecen tramos enteros de nuestra vida que parecían perdidos, con una intensidad y una claridad, como en vivo y en directo.
Cuando entro en un área. de la experiencia desconocida para mi se despierta lo mejor y lo peor.
No solo la torpeza el miedo pánico la indecisión la inseguridad todo lo que aparece como un surco el dolor por dejar todo para empezar un nuevo camino.
Todo esto unido a la sensación de libertad que sentimos cuando ( lo recuerdo o lo viví a través de mi hija?) empezamos a caminar y podemos abordar otro mundo y esto trae a su vez aparejado una visión sobre las cosas mucho más rica y dinámica.
Otra perspectiva sobre las cosas aunque no me mueva más que un milímetro del lugar donde estoy.

La vida es cambio y no hay nada más doloroso que un cuadro fijo.
Requiere muchísima energía conservar. A lo único que llegaríamos es a que se nos caiga el mundo por la cabeza.
Aún a sabiendas no dejamos de oscilar entre un polo y otro.
Así como es de imposible detener un torrente, con todo el miedo que puede dar el no saber adonde vamos a terminar, la energía de lo nuevo aporta vitalidad y recursos que garantizan el éxito de la gestión si uno se abre a ello.
No sé si este sueño dio lugar a estas reflexiones o si estas reflexiones me arrojaron al torrente de éste sueño:

Sueño breve
Río de espuma

Salía de un terreno pantanoso que tuve que atravesar para llegar al río. Eramos tres.
Se nos hundían los pies en el barro. Tan difícil llegar que parecía imposible.
Por contraste el agua se veía blanca. Finalmente inmersa la sentí como de espuma, como helado de limón.
Me deslizaba sobre su superficie, tan veloz el torrente que perdía toda posibilidad de tocar la orilla. Fui feliz y tuve miedo. Veía pasar todo rápidamente. En un instante saldría expulsada. Adonde?
Al océano?... Intenté con todas mis fuerzas virar hacia la derecha y no sé como alcancé la costa. No era fácil volver pero ya era territorio conocido. Sentí alivio.
Un camino elíptico pero finalmente volví al viscoso paisaje inicial.



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