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miércoles 27 de noviembre 2002 -



Me llamó la atención el pespunte No podía recordar haberlo visto antes.
Hace unos años de eso, mi hija estaba todavía en la escuela primaria.
Terminaba cuarto grado y parte de los festejos fue una feria de ciencias en la que cada grupo mostraba parte de sus experiencias.
En su grupo producían papel. Los papeles cortados y remojados se pasaban por un cedazo después había que secarlos y listo. Una hoja de borde irregular con inclusiones varias o lisas. Los chicos nos enseñaban.
En otra mesa los experimentos versaban sobre el color, más allá se veía como transformaban la leche en manteca y así todo tipo de cosas.
El salón era amplio bullían chicos y padres mirándolo todo y preguntando.
En un extremo había una jaula con una encantadora familia de conejos objeto de estudio durante el año lectivo. A la pareja inicial se habían sumado una buena cantidad de descendientes.

...

Una mañana algún tiempo después, al levantarme calcé mis zapatos notándolos un poco incómodos al caminar.
Los examiné y no recordaba que tuvieran ese diseño. Los había elegido justamente por su sencillez y ahora
los veía más barrocos en su terminación con un recorte en el borde. Cuando comparé el par noté que se veían asimétricos!
Pensé en un sacabocados. Pensé en la cantidad de veces que se habían interrumpido las comunicaciones.
Los cables cortados.

...

Tuve la sensación de que era una trampa.
Cabía en una mano cuando la trajimos mi hija lloró pataleo frente a mi negativa de alojarla durante las vacaciones. Solo unos meses y volvería con su familia.
Era negra bigotes blancos ojitos rojos. Suave y divertida saltaba y dormía en una cajita.
Fue creciendo. Le construimos una casita.

...

Roedor. Lo que no había previsto.
Exactamente eso era lo propio de su naturaleza. Roer.

...

Blanca me llamó para invitarnos, insistió mucho en que la lleváramos.
Según ella era la mejor manera de que Albertina perdiera el miedo a los animales.
Nunca había visto una. La coneja tampoco. Su primer salida. Miró con avidez y un rato después desapareció debajo de un sillón.
Estaba claramente decidida a roer todo lo que pudiera.
Fue entonces que Blanca recordó una campera de cuero que años atrás le fue rediseñada con entusiasmo
por otro simpático roedor mientras ella charlaba con la dueña de casa.
No quedó nada mal sin cuello al parecer.




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