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a caja negra

 


25 de marzo de 2002 -



Me río de mis sueños

No solo le conté que había tenido una pesadilla, me vio pegada
saliendo con dificultad del sopor.
Mientras tomábamos el desayuno se sorprendió al verme reír.
-Me río de mis sueños cuando puedo abrir la puerta.
-Quién te salva de tus sueños?
El ridículo me deja pasar.
...
Sentí que debía volver a ver que había para destilar.
Parece absurdo sufrir por un argumento así.
Estar atrapada cuando lo único que hay que hacer es abrir la puerta y salir
de ese departamento que era mi taller hace mucho tiempo.
Estaba citada para almorzar con María Luz que escribía mi biografía.
...

Abre la puerta el galerista. Ya adentro veo que está también mi madre
y otra persona mayor.
Intento organizar la comida. Solo encuentro restos degradados
de diversas cosas impresentables.
Unos fideos italianos aplastados pedazos de queso roídos, lechugas tristes
Las visitas dejaron sobre la mesa postres llenos de crema.
...
Interrumpe una voz de robot pregunta si soy Ana y se lanza a hablarme
de una cruzada en la calle Soler mientras yo veo mi mano
introduciendo el auricular en la pecera. Gluglugluglu
Corto y me doy cuenta de que lo que ocurre durante la vigilia
no difiere mucho del sueño.
...

Esa cualidad recurrente de estar atrapada mientras llega cada vez más
gente yo sin saber qué hacer. No tenía cocina y la situación
se había vuelto inmanejable.
Mi mente repasaba a gran velocidad otras iniciativas
pero no había caso . Empanadas para tanta gente, invitarlos a un restaurante?
Dónde cortar, qué gente, qué plata?
Mientras se amontonaban miraban tocaban todo: los cuadros,
mis cosas personales.
...

Había otros ambientes más allá. Al entrar se veía vacío y un cuadro grande
mío colgado sobre los restos de un mural.
Me recordaba una serie reciente de pinturas que yo ya no sabía donde
estaban.
...

Vi una puerta que nunca antes había advertido. Al atravesarla una escalera
llevaba a otro piso donde había una galería de arte precolombino.
El color de las paredes ya no era blanco,
despedía una luz rojiza ,oscura.
Alcancé a entrever que otra escalera llevaba a otro espacio
y a otro y a otro.
Tuve la sensación de que el galerista había comprado todo el edificio.
...

Pasó mucho tiempo mientras me seguía debatiendo
sin resolver la situación
...

Apareció de blanco radiante esa chica que estaba sentada
a la derecha de José en la comida del viernes. Retomó la conversación .
Era muy bella como una estampita cortada por la mitad.
Hablaba a gran velocidad dirigiendose exclusivamente a él
mientras yo trataba de inducir una salida por la izquierda.
No se daba por aludida hablaba más y más rápido y nos seguía con saltitos
regulares como un conejo.
Ya en el siguiente cuarto me llamó la atención la palidez de José y una
mancha roja que le cruzaba la cara. Decidí irme.
...

Recién le pregunté si la máquina guarda cada vez todo cuando pulso
guardar y me dijeron que si. También que deshacer me va llevando
hacia atrás y pensé que linda cualidad
tendría ese blanco obtenido al retroceder borrando el texto.
...
Que lindo recurso cliquear para borrar el pasado.
...
No pude encontrar a María Luz ni a nadie conocido.
Pregunté a una señora que dormía en un sofá y me dijo que María Luz
se había ido con Carina a comer al Palacio de la papa frita.
Me asomo al balcón antes de partir y veo en un hombre y una mujer
que arrastran un carro con un organillo mientras discuten
acaloradamente. Como si fuera esa pasión lo que motoriza el emprendimiento.



El poder del beso.


Ella barría el patio. Soñaba. Volvía recurrente a ese cuento
en que un repugnante sapo se convertía en un príncipe
gracias al beso de la bella princesa.
Pasaba el tiempo mientras ágil la escoba barría príncipes en potencia.
Cuando despertaba eran sus pretendientes los que al primer beso
se convertían en sapos.



http://www.worcel.com/coso/graf2.jpg

Toma refugio

La cabeza como un periscopio asoma dejando círculos concéntricos en la superficie.
Afuera llueve. Adentro la canilla canta una canción siempre distinta gota a gota.
Llueve y llueve una masa densa que raspa, roe el aire y todo lo que toca.
Parece que nunca va a parar.
Tanta agua derramada. Baja presión depresión disolución.
Al rato, ahora ya, salió el sol cielo azul ni una nube.
Quien se acuerda de los pesares cuando pasaron?
Todo pasa si puedo estar aquí ahora dentro mío solo dejando entrar y salir el aire.
Sin recordar ni desear ni empujar. Todo brota de la nada. Todo canta.
Cuánto agregamos a ésta ficción por inercia cuanto nos perdemos de percibir
por anticipar
Como se complica todo en forma interminable.
Que más da que esto sea así o como sea.
Apenas acariciar las palabras una a una,dejar que se sucedan. No pretender saber.
Saltearse ansiedades inútiles.
Desperezarse salir de la caja, de la compresión, de la inmovilidad.

...

Cuántos espacios habitamos cuántos espacios sumamos superpuestos.
Se veía chiquita. Pasaba horas en la construcción de espacios de repuesto,
casas arriba de los árboles, de tierra, bajo tierra ,casas virtuales,
inusuales, escondidas, inexistentes.
Buscaba un espacio a su alrededor, solo suyo, una extensión de su cuerpo.
Que pudiera defender de cualquier invasión.
Casa refugio donde reinar. Reponer energía, guardar calor. Casa es mi cuerpo.
Muchos, cada vez más, solo tienen su cuerpo como refugio.
Un gesto una palabra delimita el campo. Toma refugio.
Amparo ficción .

...

Una cuerda una nota que toqué abrió algo muy guardado.
No sé que es no sé nombrarlo. Una ventana sobre un espacio cerrado
no es un paisaje, lo siento aquí tan cerca, es de tan lejos
estoy habitada? hay más que uno mismo aqui adentro?
No hay quien conteste.
De que materia están hechos los recuerdos
El corazón no es una cosa. Está en el centro. Llama, vive, trae, cuenta
Necesito traductor urgente

...

Cierro los ojos
Gira verde como las aspas de un molino deja una sombra
Volví de no se donde
Alguien está ahí

...

Porqué a veces me alejo de lo que siento
Donde voy cuando no estoy conmigo
Como saltando piedras un pensamiento otro y otro me llevan lejos
No tienen forma caen en cascada uno arriba del otro
Volver a casa es eso, ese sentimiento de estar acá en el centro
como si fuera todo y me disuelvo

...

Algo en mí llora, el corazón me salta y no estoy triste
ruedan caen me mojan apenas se desvanecen







Transparencia

Se sube a la heladera y me clava sus ojos amarillos.
No puedo decir que no hay nadie ahí. Que no piensa.
Me da órdenes. Le gusta mi casa, que yo esté ahí para satisfacer sus deseos.
Comer cuando tiene hambre, comunicarse cuando lo necesita.
Por lo demás soy absolutamente transparente.
Me suena conocido. Yo no existo, encantada. Me deja libre.
Sus necesidades son acuciantes, las mías no cuentan.
Necesita sentirme su esclava. Mandar. Estoy para eso para obedecer.
Sobre ese supuesto construye su poder. Es reacia a los cambios.
Insiste hasta el cansancio en lo que supone son sus derechos.
Sabiendo que a veces así como la gota horada la piedra....
No es lo que más le conviene que le confirmen esas fantasías. Condimento perverso.
Pero quien se conforma con un instante de gloria pudiendo ser reina por más de un día?
Lo que olvida es que siempre son dos los que contratan.
Que podemos rescindir si cambiamos de idea o si un día al despertarnos
nos damos cuenta de que no va más.




Cualquiera te borra del mapa con ese estilo de mirada puesta en infinito
que te atraviesa como si no estuvieras ahí.
Con cada gesto delatamos nuestros más oscuros secretos.
Por inviolables que nos queramos ver estamos expuestos como en un escaparate
para quien quiera ver.
Organizamos sin saberlo los cuadros que nos va presentando la vida.
Dibujamos nuestras vidas, demarcamos fronteras como podemos.
Nos delata cada palabra o nos ampara?


...


Navegar bordeando el horizonte. Un llamado. Pulsión de infinito
entre el cielo y el agua


Intersticios

Se sintió siempre sola.
Estaba habituada a moverse en esos mínimos espacios, a transitar ese filo
entre las sonrisas y los dientes.
Igual pero más lejos no es desinterés. Cautela, un estilo cuidado.
Tenía algo de anónimo su vagabundeo. Cada día una forma.
Un ejercicio de supervivencia. Mutación permanente.
Decía con convicción querer establecerse pero estaba muy hecha
a eso de adoptar cada vez una cualidad diferente. Un tono nuevo.
Un trabajo exigente. Sin respiro. Cada mañana relevaba el campo
para adoptar el color necesario. Confundirse con el entorno.
Desaparecer.

Desasosiego. Una creciente incomodidad.
Es extraño eso de estar despierta de noche y dormida de día.
Vigilia impuesta.
Un vacío en ese corredor entre el afuera y el adentro.
Solo le quedó un sueño en tono menor. La ventana sobre la playa,
el mar y el cielo también sepia. Todo el placer resumido.

Como volver de las profundidades con algún hueso?
Cocinarse a fuego lento. Dejarse devorar.
Se encontró blanca, la frente llena de letras.

Tan acostumbrada tan hecha a ese personaje que el protagonismo
la ponía nerviosa.
Cuando las luces caían a pique solo quería estar bajo tierra.
Un día, la presión de las cosas que ella misma producía
la expulsó de los rincones.
Pánico es poco. Penoso caminar bajo el foco.
Lo que nunca había previsto era tener que moverse entre esas cosas
blandas, blancas, malolientes y ruidosas.
Una zambullida en el pasado. Una carga imposible.
Si quería dejar lastre porqué estaba ahora en esa góndola
expuesta a la avidez de todos.
Difícil soportar la mirada del otro.
Como estar al mismo tiempo buceando y cegada por la luz.
Desasosiego. Una creciente incomodidad.
La parte oscura la venía royendo.
Cuanto más presión para salir más se repliega.
Deseó volver a mirar el mundo por una rendija. Que nadie la vea.
Volverse transparente.


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